Sociedad OPINIÓN / La columna del invertebrado

“Pendejo pelotudo, idealista”

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Se desaparece también en democracia. O tal vez en democracia es cuando más gente desaparece. Aquí encontrará usted, con un lenguaje realista, una parodia del egoísmo, amigo lector

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“Pendejo pelotudo, idealista”
Sáb 09 de septiembre de 2017


Por Dionisio Salas Astorga (*)

Pensarás que sos muy especial por morirte en el sur defendiendo indios. Haciéndote el hermano universal, dale mate muestra la tele, con esos hijos de puta de los chilenos, vendiéndola de brother y rastitas y celebrando la Pachamama. Qué pelotudo.

Creías que eras muy loco pasándote semanas desplumando alambritos o lo que sea que hayas hecho para ganar unos fasos y algún panchito ¿no? Laburar, lo que se dice laburar, es lo que hacemos nosotros acá, levantándonos a las 6 y corriendo hasta adentro del colectivo para que no nos metan una patada en el culo por llegar tarde. Eso es laburar. Entrar 40 años a la misma escuela despintada, al taller, al basural de las ferias, a la oficinita con vista a otra oficinita y los puentes colgantes de cables y aires acondicionado. Eso es trabajar. Pagar las boletas de la luz, que no baja del cielo como vos debés haber creído, ni es de todos, porque los ríos son de todos y esas giladas que seguro sermoneabas tomando lavado con otros chotos del palo.

La luz es de quien paga, el agua, lo mismo que el aire del que vos respiraste allá en el sur, gratis. Nosotros cuando vamos al sur con los días contados, después de años de fantasear, endeudando el orto, pagamos por ese aire y cada fotito, por los bosques germanos, por mirar de lejos los lagos. No andamos arrastrando una mochilita pedorra y dando lástima como Uds. los hippies, los coaches les dicen ahora, los que se cagan en el sistema.

A nosotros nos cuesta cada hora que pisamos el mundo, no vas a hacernos la cabeza con tu voluntariado pro-hombre libre buenas vibras, pelotudo, si te mataron los milicos fue por estar donde nadie te llamó. Vos tenías que andar en la Facultad, haciendo planes para un cerito, garchándote una noviecita en el depa, salir a escuchar banditas rebeldonas en Belgrano o donde sea que toquen vaguitos de tu estilo, que también la juegan de loquitos y distintos, pero no meten la jeta en problemas que no entienden y a la primera llaman a la vieja para que los busque.

Justo ahora que tenemos un gobierno porteño y de alcurnia se te ocurre, pendejo pelotudo, ir a cortar rutas para defender a los indios. Que se defiendan ellos, a vos qué te calienta si sos blanco, clase media, hasta eras medio fachero y no te habrá faltado donde ponerla con minitas de tu clase. ¿Que no sabés que los que están en el gobierno –todos los que están en el gobierno- tienen alguna tierrita en el sur o el norte o donde sea, que alguna vez se las sacaron a un indio de mierda? ¿Vos pensás que no les da por el centro de las pelotas que los putos indios que Roca no exterminó del todo, sigan hinchando con que media argentina es de ellos, que les devuelvan la tierra y hasta los pájaros cantando que había hace 100 años? Mierda debías tener en la cabeza, pendejo. Apuesto a que en la escuela te tocó una zurdita en Historia y te dijo que había sido un genocidio lo de la campaña del desierto. Que 200 tipos se quedaron con un casi un continente o que Roca se cobró con dos presidencias, por su sacrificio por agrandar la patria, general. A vos te cagaron en la escuela pública, de ahí salen los resentidos y las viejas con pañuelos.

Vos sos o vos eras –porque ahora te estás pudriendo entre las piedras donde seguro te tiraron a ver si reencarnabas de coirón– digo, vos eras el típico pendejo argentino buenudo que se come el verso de que los hombres son iguales, barbita, que hay que pelear por la libertad de los oprimidos, San Martín cruzó los Andes y la pelotudez.

Seguro te creíste el cuento de que a nosotros que no sabemos cómo mierda ampliar la pieza de 55 m2 que el gobierno llama casas,  o salir a comer una pizza en familia sin mostrar el tremendo sacrificio; apuesto a que creíste que a nosotros que esperamos el domingo para tener la satisfacción de lavar el auto, que andamos preocupados de quién se coge a Pampita, a nosotros nos iba a importar que vos te hicieras el Jesús con tus mechas al viento, tus costillas sin carne y esa risita de boludo que comprendió algo que nosotros no entendemos. Por pelotudo te mataron.

Nosotros seguimos respirando, brother. Y si Dios quiere y nos enciende al enano, veremos otro mundial, mientras a tus indios se los comen los piojos y vos te convertís en otra cruz oxidada más o nichito en la ruta que hará desaparecer sin clemencia el viento de la Patagonia.

(*) Docente y escritor

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