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50 años de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band: el disco que revolucionó la música

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Se cumple medio siglo de la publicación de este disco, considerado por muchos como el mejor de la historia del rock. Su vigencia es innegable y hoy es un perfecto día para escucharlo por primera vez o escucharlo de nuevo

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50 años de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band: el disco que revolucionó la música
Jue 01 de junio de 2017


por Fernando G. Toledo

 

Hoy, al levantarme, tecleé en el teléfono el nombre del disco que quería escuchar y de inmediato empezó a sonar. La disquería estaba, casi literalmente, al alcance de mi mano y yo podía de ese modo reproducir el mismo disco que hace 50 años llegaba a los oídos de otro modo, pero para causar, ayer y ahora, la misma explosión emotiva interna.

Es que hoy se cumple el medio siglo de la publicación del que acaso sea el disco más importante de la música popular del siglo XX. El que contiene, quizá, una de las obras musicales que no podrá soslayar ninguna historiografía musical.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de Los Beatles, no convirtió a los “cuatro de Liverpool”, acaso, en una banda más popular de lo que era. No le granjeó la fama que ya habían ganado. Ni siquiera le valió, económicamente, para ganar más dinero que con otros discos gracias a los recitales de promoción, pues ya por ese entonces habían abandonado los escenarios. Lo que hizo fue otra cosa: convirtió a Los Beatles en los dueños de un legado cuyas repercusiones, cuya influencia, ya no puede dejarse de lado, está metida por los polos culturales del planeta y no puede hacerse hoy música popular, puntualmente de rock, sin la cesura que marcó su publicación.

 

La mejor prueba de esto, y que cualquiera que haga lo que yo hice esta mañana (pulsar el play en Spotify), es que desde que el disco de vinilo giró por primera vez el 1 de junio de 1967 hasta hoy, hay un río caudaloso que ha pasado bajo su puente musical, pero esas aguas no han erosionado en nada la frescura, la novedad, y aun el carácter iconoclasta (más bien, fonoclasta) que el disco tuvo desde su primera escucha. Hoy, se lo oiga de nuevo en vinilo –merced a la moda que ha rescatado este formato– o se lo haga en caset, en CD o en MP3, se lo oiga en la impresionante reedición por el aniversario, como sea, el impacto sigue siendo el mismo.

Reedición "deluxe" de este clásico, que incluye LP, CD, DVD y libro.




Pero Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band no surgió de la nada. Lo sofisticado, novedoso y sorprendente del disco tenía sus razones. Primero, por supuesto, el talento inquieto de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, quienes junto con su productor y talento musical George Martin estaban dispuestos a no atarse a esquemas preconcebidos a la hora de expresarse sonoramente. Esto es, ya habían abandonado la idea de hacer éxitos fáciles de tres minutos, de sólo ceñirse a los instrumentos básicos (voz, guitarras, bajo y batería). Y, como no tenían tiempo que perder en largas giras y presentaciones en vivo, destinaban todo ese tiempo al trabajo en el estudio de grabación, en una modalidad que de por sí era innovadora, pues permitía exprimir toda la creatividad en pos de la construcción de la obra final, que era el disco.

Cuando llegaron a Sgt. Pepper’s..., además, Los Beatles eran el faro de los demás, pero los demás hacían lo suyo. Ya con Revolver habían mostrado una veta de exploración. Pero, y esto es fundamental, Los Beach Boys (otro grupo de fama por entonces) con el afán experimentador de Brian Wilson, habían sorprendido con Pet Sounds, un disco cincelado tras horas y horas de prueba en el estudio.

Además, el contexto social invitaba a eso. Eran los momentos ideológicos de los hippies, de la “revolución sexual”, de los desencantos bélicos y de la difusión cada vez más aceitada de la cultura popular a través de la televisión y la radio. California, en Estados Unidos (justamente el lugar donde trabajaban los Beach Boys), estaba a la cabeza de la experimentación de drogas con fines lúdicos y artísticos, en lo que dio en llamarse psicodelia.

Pero en ese clima propicio Los Beatles, en lugar de dejar pasar la ola y confiar en su propio talento, decidieron poner su genio al servicio de tomar los materiales del presente para elevarlos a un nivel que, a 50 años, parece difícil de igualar.

La famosa portada, con personajes históricos de todos los ámbitos y tiempos.



Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es mucho más que un compilado de canciones. Los aportes son muchos como para decir que es sólo eso: primero, porque se autodeclara un disco conceptual, en el que las canciones tendrán una relación sonora, lírica o climática homogénea. Además, juega con la idea de roles, y por ello aquí Los Beatles se presentan diciendo ser la banda del título, a quien el Sargento Pimienta enseñó a tocar, que está liderada por un tal Billy Shears y que dará paso a sus canciones diversas.

A partir de allí comienza un recorrido que hará pasear al oyente por momentos humorísticos, surrealistas, existenciales y hasta autorreferenciales. En los que los ritmos se quebrarán, los sonidos incorporarán regrabaciones, instrumentos clásicos (cuartetos de cuerdas, clavecines), otros modernos (Mellotron, guitarras distorsionadas) y en los que todo en adelante quedará para hacer de nuevo.

Ringo, George, Paul y John, con los trajes diseñados para la sesión de fotos.




La apuesta “beatle”, vale decir, fue arriesgada. El riesgo era perder oyentes, aquellos que preferían el “she loves you, yeah yeah” antes que el clima onírico y cambiante de Lucy in the sky with diamonds o A day in the life, antes que la provocativa letra de Fixing a hole o los momentos de clima hindú de Within and without you.

Pero el riesgo valió la pena: por un lado, el disco cayó como una bomba atómica de sonoridad pop que se dispersó por todas las radios y, no obstante la confusión inicial, cautivó a multitudes.

Algunas crónicas hablaron del clima ensoñado del día de la publicación del álbum. Sin tecnología digital en el mercado, sin internet, sin telefonía móvil, el disco produjo una globalización cultural tal que muchos cuentan que se subían a los coches para andar por la ruta y en todas las radios sonaba el disco; que al bajarse en una estación de servicio las radios de cada sitio permitían continuar la escucha como si un Gran Hermano fascinado pusiera en cada oreja esas canciones perfectas que conformaban 40 minutos de quiebre temporal.

Hoy en día, repetir la suma de las innovaciones del álbum parece ocioso. Decir, como ya se dijo, que era uno de los primeros álbumes conceptuales, que tuvo una portada tan original e influyente como sus canciones, que fue el primero que incluyó las letras impresas en su interior (para mostrar cuán importante era la lírica en la obra), que hizo que muchos otros músicos desecharan lo que estaban componiendo porque había perdido sentido después de esto, repetir, a 50 años, todo eso, es no hacer debido honor a esta obra maestra.

Quizá, en cambio, la mejor manera de evocarlo es ponerlo a sonar de nuevo. Y advertir cómo esos 50 años parecen borrados, ese medio siglo parece un pestañeo, porque Los Beatles y el club de la Banda de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta acaba de publicar su disco: ese que suena tan nuevo hoy como entonces.

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